Valores, ligados a la historia

El Cultivo de las tierras del valle de Arbúcies se remonta a una antigüedad de más de 2.000 años, como lo atestigua la localización de diferentes asentamientos Iberos que estuviesen ocupados en el periodo que va del siglo V al siglo I aC.
 
De este periodo destaca el asentamiento Iber de Can Pons (150-50 aC), con la presencia de restos de ánforas itálicas que nos avoque al contacto comercial de estos pueblos con la romanización y la explotación de los recursos del valle como son el vino y el aceite.
 
Mientras los griegos introducen la oleicultura a partir del 600 aC en la Península Ibérica, los romanos expanden el cultivo del olivo gracias a la selección de los olivos silvestres que encuentran en los nuevos territorios, de esta manera el olivo de Salar de Arbúcies, posiblemente provenga de una selección milenaria llevada a cabo por los romanos en el Valle de Arbúcies.

En la Edad Media, el Montseny vive un proceso de transformaciones económicas y sociales que acaban definiendo un nuevo modelo de organización llamada feudalismo. En este periodo, el Valle de Arbúcies vivirá bajo el dominio de los poderosos vizcondes de Cabrera, señores del castillo de Montsoriu, considerado el mejor castillo gótico de Cataluña. El testimonio del cultivo de la olivera, entre los siglos XIV i XVI, se refleja en el encuentro de diversas cepas de oliveras en las intervenciones arqueológicas llevadas a término en las últimas decadas en el castillo.

El Valle de Arbúcies, con 8 almazaras activas hasta mediados del SXX, ha sido una antigua zona productora de aceite a partir de dos variedades de olivera que curiosamente se han llamado genéricamente como oliveras de Aceite y oliveras de Salar, de las cuales se han podido trazar su filogenia y reconocer la aceituna de aceite como primogénita de la de salar.

Como indican sus nombres, mientras las oliveras de aceite servían para producir aceite, las de salar estaban destinadas a convertirse en aceitunas de mesa después de pasar por un proceso de preparación en agua y sal.

Tienen que pasar unos cuantos cientos de años más para que la selección natural se una con el paso del tiempo y dote a nuestra olivera de una genética particular al permitir un pequeño cambio natural en sus genes que perfecciona la calidad de su aceite y la hace sensiblemente diferente al grupo de las demás oliveras de Salar.

Los trabajos de investigación llevados a cabo a partir del 2012 y subvencionados por el Departamento de Agricultura de la Generalitat de Cataluña y por el Fondo Europeo Agrícola, nos han permitido hacer la selección de nuestra olivera que ahora llamamos "Salar de Arbúcies" o clon G21.

Los resultados de la investigación iniciada en 2012 sirven para poner el hilo en la aguja de la Recuperación del cultivo de la olivera de Arbúcies.

Es a partir de esta olivera antigua convertida en la PLANTA MADRE, de donde salen los nuevos planteles que formaraán los olicares en aquellas viejas tierras de olivera que la historia y la vegetación habían escondido. 

Su aceite verde obtenido de aceitunas maduras nos sorprende con un afrutado cargado de matices que evocan el quinto gusto llamado Umami.